La Calle




Hay horas que no son horas, son el tímido reflejo de un día perdido bajo el cristal de los sueños, deslizándote bajo letras escritas por un poeta olvidado por los años, conduciendo tu pies por baldosas ya pisadas por miles antes que ti, nadie borra los rastros en la vereda de esos arboles que parten con la fuerza de sus raíces el pavimento que tu memoria comienza a alimentar, aquel que convertirás en un recuerdo, un poco mas lejos de esas nuevas latitudes alguien ha escupido asfalto sobre el cemento de mi calle de infancia, sin pedirme permiso han borrado las lineas de alquitrán que se extendían de un lado a otro como ríos hirvientes en los calurosos veranos de los 70, donde clavábamos monedas de un peso, cemento y piedras que fueron testigos de partidos de pelota hasta el atardecer, ahí estaban el lorca, el braulio, el marcelo, el rodrigo, el claudio, y tantos otros que han muerto en sus propias calles, que nos han abandonado cubiertos de tierra y barro abrazados por la madera que ahora acompaña sus huesos para la eternidad, ay! si ahora resucitaran para ver que todo ha cambiado.

1 comentario:

Cromofora dijo...

Las calles de nuestra infancia...Aquellas por donde pisamos cuando la prisa no nos perseguía...Aquellas que siempre existiran porque son parte de nuestros primeros recuerdos y que con el tiempo, se han convertido en asfalto...