Crimenes sin castigo

Eran aproximadamente las19:30 horas del d?a viernes 29 de marzo de 1985... Eduardo y Rafael corr?an desesperadamente... carabineros los persegu?an muy de cerca... La emboscada ya estaba hecha... La orden era matarlos... Cuando estuvieron en la mira de sus ejecutores les dispararon sin misericordia. Las balas rompieron el coraz?n de Eduardo quien cay? muerto de inmediato. Rafael corr?a adelante... al ver que su hermano ca?a abatido se devolvi? para ayudarlo pero una r?faga detuvo sus pasos; hab?a sido herido a la altura de los gl?teos... su cuerpo se derrumb?, pero estaba conciente... trataba de llegar hasta su hermano, siendo brutalmente golpeado por sus captores con sus botas y las culatas de sus armas... Entre cuatro los arrastraron hasta un veh?culo policial y all? fue rematado cobardemente... luego tirado, ya muerto, junto a su hermano... (Extracto del libro: Los Muertos en Falsos Enfrentamientos: Hermanos Vergara Toledo; CODEPU)

2 comentarios:

Petra dijo...

uf, no es un tema fácil este para mí, demasiado cerca, demasiado dentro. Sin embargo, creo en el poder de la justicia, en esa justicia que proviene del equilibrio perfecto que otorga la memoria y el porvenir.
Nos estamos leyendo, te agregaré a mis links.

Cariños. P.

Alvaro Magaña Tabilo dijo...

Paredro, padre ma chiamano cosi, decía Nicole (o algo así).
Año 85, teníamos el cuaderno y el miedo un par de veces nos hizo censurarlo cuando allanaban a los vecinos, cuando milicos engrupidos de metralleta vigilaban y las balas zumbaban por la calle entre fogatas y neumáticos, el 85, hace veinte añitos las tardes borrosas eran para el Cluny, o sea, para la voz de flato de la Curro, devotos de Cortázar cantando a Silvio a grito pelado hace veinte años, actuando para nadie haciendo gorilas y arrodillándose en la carretera para espantar conductores. Adoradores de trenes, dibujadores y fotografiadores de trenes. Seguimos siendo lo mismo pero con enormes mochilas de amor y responsabilidad. La muerte no va conmigo cantaban entonces. Y ahí afuera el estado mataba a sus enemigos.